Carapaz ya no es el líder del Giro

De 1966 hasta 1983, Gordon Hindley corrió infinidad de carreras de ciclismo en Inglaterra, aunque nunca como profesional. El nacido en Manchester, tras retirarse, se […]

Jai Hindley, nuevo líder del Giro. /FOTO: EFE.

De 1966 hasta 1983, Gordon Hindley corrió infinidad de carreras de ciclismo en Inglaterra, aunque nunca como profesional. El nacido en Manchester, tras retirarse, se fue directo a Perth, Australia, donde conoció Robyn, su esposa y madre de Kaily y Jai Hindley, el joven maravilla de 26 años, subcampeón del Giro en 2020 y posible campeón de la Corsa Rosa este año, en la edición 105.

Jai Hindley fue sexto en la etapa de Las Dolomitas, de 168 kilómetros entre Belluno y Marmolada, con los tres pasos más altos de la carrera atados en un nudo de pinos: San Pellegrino, Pordoi (Cima Coppi) y Fedaia, meta de la tormentosa jornada.

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Hindley, líder del Bora, atacó a Richard Carapaz en los kilómetros finales de la cumbre en Fedaia y, gracias a la escalera que le proveyó Lennard Kamna, pudo respirar antes de su envión final, donde finalmente masacró al ecuatoriano, quien no pudo seguirle el paso a pesar de su esfuerzo y de su potencia como escalador.

El ecuatoriano Richard Carapaz, del Ineos Grenadiers, intentando defender la maglia rosa ante Jai Hindley, del Bora. En la imagen también está Mikel Landa, del Bahrain. /FOTO: EFE.

Y es que en el ciclismo, cuando se sube no solo basta la potencia, también es necesaria la cadencia, y Hindley, desde que se dio a conocer al mundo en Piancavallo, en 2020, cuando corría para el Team Sunweb, es todo cadencia.

El australiano escala sin esfuerzo, sin hacer gestos de sufrimiento, como si para él ascender fuera como ir por el llano en una tarde plácida. Quizás la gran extensión de los campos australianos, la soledad desértica y el clima áspero lo han convertido en un rodador de infinita resistencia.

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“Ha mejorado mucho”

El único punto flaco de Hindley es la contrarreloj, y eso que sus inicios fueron en el velódromo, cuando su padre lo presentó con el entrenador de la selección australiana de persecución por equipos, Rick Lee.

“Ha mejorado mucho y ahora no teme correr contrarreloj, pero antes se preocupaba, sabía que ese era su talón de Aquiles”, cuenta Gordon, quien vio el Giro 2020 desde un sofá en Perth, pero ahora lo ve desde la carretera, junto a su esposa y su hija.

Los 2 acompañan a Hindley desde Blockhaus, cuando venció al sprint a Romain Bardet y a Richard Carapaz. Ese día, Hindley demostró que no iba a ser un hueso fácil de roer.

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La etapa 20 del Giro la ganó Alessandro Covi, italiano del UAE. El esloveno Domen Novak, del Bahrain, fue segundo y Giulio Ciccone, del Trek, fue tercero. Pero ese resultado es una simple anécdota dentro de la gran historia, el declive inesperado de la Locomotora del Carchi, quien hoy no fue la lava hirviente e inclemente de otras tardes, y sucumbió ante el melodioso y frío australiano, un bloque de hielo que ahora se interpone entre el campeón olímpico y la gloria del Giro.

“Es muy fuerte, ya lo habíamos hablado en el equipo, había que atacarlo y distanciarlo en la general, pero no fue posible. Llegamos muy justos a la última semana y él siempre estuvo ahí, nunca se dejó cortar”, respondió Carapaz en la zona de prensa, resignado a que el primer lugar ya es casi un imposible.

Hindley es astuto y aguerrido. Pareciera que su pasado como jugador de rugby le dejó muchas enseñanzas. Siempre va y va, por más, aunque esté derrotado. No se para sobre los pedales, pero tampoco deja de pedalear. Si sus rivales lo atacan, no se queda con los brazos cruzados, aunque sus piernas le pidan que pare. Es un corredor cerebral, como Froome en sus mejores tiempos, como Merckx.

Será, es lo más seguro, el primer australiano en ganar el Giro de Italia y el segundo en ganar una de las Tres Grandes, después de Cadel Evans, vencedor del Tour en 2011.

“No se puede cantar victoria porque queda una etapa, pero Jai está preparado y no piensa dejar escapar la carrera como en 2020”, dice Gordon, el padre, recordando que su hijo también era líder del Giro ese año, tras la etapa 20 de Sestriere, y lo perdió todo en la contrarreloj final, de 15,7 kilómetros, entre Cernusco sur Naviglio y Milán.

El australiano Jai Hindley al terminar la etapa 20, en la que se puso la camisa de líder. /FOTO: EFE.

En esa crono, que ganó Pipo Ganna, Hindley terminó en la casilla 38 y Tao Geoghegan Hart 11. El británico le sacó casi un minuto al australiano y le arrebató el Senza Fine por 39 segundos.

“Se pasó un mes entero sin mirar la televisión ni la prensa. Reflexionó mucho lo que había pasado, y luego volvió a entrenar, convencido de que iba a volver para reclamar su trofeo, para ganar el Giro”, destaca el señor Gordon, mientras observa a su hijo recibiendo ramos y champagne en el podio de la Corsa Rosa.

El Giro se cierra en Verona, con una contrarreloj de 17,4 kilómetros. Ni Hindley, ni Carapaz, ni Landa, los 3 hombres del podio, son favoritos para la jornada, pero sólo ellos definirán el premio mayor. El australiano tiene una ventaja de 1:25 sobre Carapaz y 1:51 sobre Landa, tiempo suficiente para coronar la carrera.

Entre tanto, el fantástico Santiago Buitrago sigue instalado en la casilla 12, muy lejos del top 10, pero la huella que ha dejado en la ronda italiana ya es imborrable, y difícilmente los aficionados lo olvidarán.